El poder de las sobremesas

Después de una comida (copiosa o no copiosa), y sobre todo si se está en buena compañía, la sobremesa puede convertirse en el momento ideal para arreglar el mundo, compartir confidencias o incluso para proponer retos a quien te acompaña. En Lagunas (sí, nuestro Lagunas de Somoza), las sobremesas en las tardes de verano bajo la sombra del cenador pueden llegar a ser tan productivas como las del 29 de julio de 2018:

  • ¿Y si hacemos un blog?
  • Sí, Ángel, deberías hacerlo
  • Yo escribiré sobre Teatro
  • Hay que buscarle un nombre, algo relacionado con el pueblo
  • Sí, “El torreón de Lagunas”… ¿o era un molino?

Y así, como la chispa que enciende el fuego de una chimenea maragata, una sobremesa inofensiva convierte una propuesta pronunciada alegremente en algo tan real como este blog que acaba de nacer. Sí, es cierto: podía haberse quedado en una “bravuconada” propia de quien bebe un chupito de hierbas de marca Ruavieja… pero no: las sobremesas de Lagunas parece que tienen más poder del que uno podría imaginar…

Bienvenidos al “Torreón de Lagunas”… ¿o era un molino?.

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3 comentarios de “El poder de las sobremesas”

  1. Qué bien lo has expresado Raúl,lastima que haya sido un verano un poco movido ,casi sin tiempo de escribir, pero ya tendremos oportunidad de hacerlo durante el invierno.Ma

  2. Y llega el frío, y Lagunas se vuelve aun más frío sin personas que alegren sus calles, sin la algarabía de los niños correteando con sus bicicletas, solo se ve a Adolfo paseando a sus cabras o a Rubén trajinando con su tracto, solo nos queda esperar, esperar que pase pronto estos meses de frío y nos llegue mayo con sus flores.

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